Visto lo visto y tras las últimas informaciones en los medios de comunicación nacionales, tengo la ligera sospecha de que a los astilleros nacionales, "Navantia", no les van a hacer muchos encargos de nuestro proyecto estrella: El submarino "S-80". Allá por el 2005 comenzó a construirse en los astilleros antes citados cuatro submarinos divinos de la muerte y destinados a jubilar a los antiguos S-70, que ya tienen más años que muchos de los que los tripulan. Con un presupuesto inicial de 2.132 millones de euros, nuestros ingenieros y técnicos se ponen manos a la obra, previamente nos habíamos peleado con nuestro socio francés en el astillero y decidimos acometer el proyecto en solitario. Imaginen la escena: Ministerio de Defensa, reunión de ingenieros y mandamases... "Que se habrán creído estos gabachos...se pensaran que para hacer cuatro submarinos de nada nos hace falta su ayuda...Ja" - "Mire usted, deberíamos contar con ellos...son muy cualifica...
Tenia yo muy claro este tema. Pero tras las últimas noticias se me ha planteado un dilema moral, y con estos calores no es lo más recomendable para la salud mental. La verdad es que yo siempre he admirado al honorable pueblo japonés, hasta el punto de envidiarlo y plantearme el porque no habré nacido yo en el país del sol naciente. Y para muestra, un botón... En el mundial de futbol que se está celebrando este verano en Rusia, hemos tenido el enésimo ejemplo de civismo, respeto, educación y saber perder del pueblo nipón. En el encuentro que disputaba la selección japonesa contra la Belga en octavos de final y tras ir ganando 0-2 faltando 20 minutos para acabar el partido, al final y con muy mala suerte para los japoneses, pierden en el tiempo de descuento 3-2, resultado que los elimina del campeonato y los manda para casa. Los jugadores del equipo japonés después del shock de perder un partido que tenían ganado, se recuperan y felicitan a los vencedores...